
El panorama fiscal de las provincias argentinas registró un cambio de tendencia durante el último año, pasando de una situación de alivio a una de presión sobre las cuentas públicas. Según el último “Informe fiscal y financiero de las provincias y CABA” elaborado por la Fundación Encuentro, al que tuvo acceso Tendencia de Noticias, al cuarto trimestre acumulado de 2025 el consolidado de las jurisdicciones registró un “resultado primario deficitario, equivalente al -0,2% de los ingresos”, lo que representó una reversión del superávit del 2,7% obtenido en 2024. En este contexto, Tucumán se posiciona dentro de un mapa nacional de “marcada heterogeneidad fiscal interprovincial”, donde distritos como el tucumano y Santiago del Estero se ven afectados por una “fuerte dispersión interprovincial” en la distribución de transferencias automáticas y no automáticas per cápita.

En cuanto al superávit de sus cuenta públicas, nuestra provincia exhibe para el período analizado un resultado primario del +4,2% y financiero del +0,5% y siempre con la comparación en torno a la provincia vecina de Santiago el Estero, la diferencia es sustancial, ya que en cuanto a la primera categoría detallada, presenta un balance positivo del 43,6% mientras que el superávit fue del 21,4%.

Así también, vale resaltar que la administración de Javier Milei dispensó a la gestión de Osvaldo Jaldo una suma equivalente a $1,56 millones per cápita en transferencias nacionales, mientras que a la gobernación santiagueña en el mismo lapso de tiempo las erogaciones totalizaron los $2,15 millones, a pesar de que la dependencia financiera de Nación hacia ambas jurisdicciones son casi similares (del total de recursos que recauda Tucumán, el 67,4% proviene del gobierno federal, cifra que se sitúa en el 65,1% en el caso del gobierno santiagueño).

Esta disparidad en los pesos enviados por habitante desde la Nación, sumada a las diferencias en la relación entre el gasto primario y los ingresos totales, define las capacidades fiscales relativas de cada provincia para afrontar el incremento del gasto real. En tal sentido, la vecina provincia posee uno de los gastos primarios más bajos a nivel país en relación a los ingresos (casi el 80%), en tanto que Tucumán eleva ese guarismo al 98%.

En el análisis pormenorizado por jurisdicción, Tucumán se destaca por mantener una posición financiera más robusta que el promedio nacional en cuanto a sus pasivos. Mientras el informe identifica que provincias como “Buenos Aires, La Rioja, Jujuy, Chubut y Córdoba presentan ratios de deuda elevados en relación a sus ingresos”, Tucumán forma parte del bloque de provincias que “exhibe niveles de endeudamiento muy bajos o nulos”. Esta característica refleja “estrategias fiscales y condiciones de financiamiento diferenciadas” que aíslan parcialmente a la provincia de la vulnerabilidad cambiaria.
Este bajo nivel de pasivos es un dato clave, considerando que a nivel general la “composición del stock de deuda introduce vulnerabilidades relevantes”, ya que el “80% corresponde a deuda en moneda extranjera”, lo que genera una “alta sensibilidad a movimientos del tipo de cambio” en aquellas provincias que sí tienen compromisos financieros de magnitud.

A nivel consolidado, el informe técnico explica que el desbalance financiero de las provincias respondió a un “crecimiento del gasto real sustancialmente superior al de los ingresos”. Mientras que los ingresos totales crecieron un 3,4% interanual en términos reales, el gasto primario se expandió un 6,6%, impulsado principalmente por el aumento del gasto en servicios (+14,9%) y el crecimiento de las prestaciones a la seguridad social (+11,0%).
La Fundación Encuentro advierte que la estructura de ingresos sigue mostrando una “alta dependencia de recursos de origen nacional, lo que limita la autonomía fiscal de las jurisdicciones”. Al interior de los recursos propios, predomina el Impuesto sobre los Ingresos Brutos, lo que “refuerza la sensibilidad de la recaudación provincial al ciclo económico” ante eventuales caídas del consumo o la actividad.

Uno de los mayores desafíos señalados es la “elevada rigidez” de las erogaciones provinciales. El informe detalla que el gasto en personal, las transferencias corrientes y las prestaciones de seguridad social “en conjunto explican cerca del 80% del gasto primario”. Esta concentración en componentes fijos “reduce significativamente el margen de ajuste frente a shocks negativos” de ingresos, dejando al gasto de capital —las obras públicas— con una participación muy acotada en la estructura.
Finalmente, en materia de deuda, aunque el stock agregado es del 26% de los ingresos —uno de los niveles más bajos de la década—, el perfil de vencimientos genera alertas inmediatas. Para lo que resta de 2026, los pagos por títulos públicos provinciales en moneda extranjera ascienden a “aproximadamente USD 1.300 millones”, con una concentración significativa en determinados meses que plantea “desafíos asociados a la disponibilidad de divisas y a la dinámica cambiaria”. En 2027, la presión financiera se intensificará, ya que las provincias deberán afrontar pagos por un total de USD 2.800 millones aproximadamente.